martes, 28 de julio de 2015

Supongo que nos acompañaremos todo lo que dure esta eternidad fugaz

Sé, amigo, la luz en las tinieblas. El ejemplo que se necesitaba con tanta urgencia. Lo que nos vuelva una vez más a enseñar a cómo ser.

Se hará un banco genético y los utensilios divinos, luego inmortales, serán revividos cuando sean necesarios y enviados en el espacio-tiempo a cumplir con sus misiones.

Un perro ladra en la esquina. Sus patas parecen pandillas adolescentes corriendo de la policía y del control estúpido. También un brazo se estira y apunta al televisor, aprieta los botones, pero la batería está agotada. Las saca, las muerde, las vuelve a poner, sigue sin funcionar el control remoto, lo tira por la ventana, le cae al perro, se asusta, sigue ladrando y lanza un ataque de mirada de soslayo que nos quita toda la vida. Volvemos al checkpoint.

Recuerdo al anciano que se levanta de su tibio asiento, echando el periódico al suelo, tal vez las gafas, como el bebe que va gateando a la ventana o el gato que se acerca a la mancha de luz desparramada en el suelo y la huele. Así me acerco a este nuevo momento, con la curiosidad del ángel recién nacido. He dejado de usar lentes por cuestiones paranoicas. Ahora solo me veo reflejado en el pequeño foco de clara visión que tengo al frente, el fondo es una mancha borrosa todavía imaginaria, todavía no precipitada concretamente al frente mío, si no un derredor nubloso, en el que están entremezclados los semáforos con los autos y los rostros; las ropas, las publicidades y los arbustos se pierden entre los gatos, los postes y las cucarachas; las barandas, las bancas, los libros en las manos de la gente, ya todo eso me ha dejado de importar. He desarrollado mis poderes de adivinación de forma que solo considero interpretable solo lo que esté a menos de un metro de mi vista, todo lo demás está igual de lejano que las estrellas siempre opacadas por la humedad, la contaminación y la luz pública de esta ciudad. Ahora me concentro más al leer y puedo caminar con las manos en la cabeza como un verdadero vagabundo cuando deambulo.

Qué bello se está a oscuras
Cuando todo es uno
Y todavía no he brotado del corazón

Cuando un desconocido llega
Y te cuenta su dolor
Y ríen
Y luego bajo la soledad de las estrellas

Te dan ganas de llorar y lloras
Y realmente ya no te importa ser ciego
Ni calvo

El alma se pulveriza
Y ¡hola conejita linda!

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