martes, 21 de julio de 2015

Lo que sigue a continuación es mi locura

¿Quedan todavía autores de los cuales hablar, queda todavía alguien vivo que recuerde la literatura, los viejos clásicos? ¿cuántas veces se habrá leído Madame Bovary en el mundo este año mi querido Vargas Llosa, o Llositas, como lo llama el pequeño poblado? ¿O sea y en resumidas cuentas, queda todavía vivo algún inmortal? Celebramos a Shakespeare porque es parte fundacional de un imperio que recién hoy a través del Internet, el loto de los mil pétalos, podemos ver arder y perderse en los océanos de olvido. ¿Acaso no lo hemos comenzado a celebrar ya bastante?

Mi locura son los bitcoins, ya todo el mundo lo sabe. Ya todos mis amigos se han burlado de mí al respecto. La primera vez cuando les dije que haría que finalmente todo fuese gratis.

Tienes que pensar un toque lo que haces, qué estás poniendo en riesgo. Creo que necesito lanzar un poco más.

Que conste que se le dijo que todo eran programaciones. Cree su propio lenguaje de programación, sea moderno deje de copiar. Dedíquese a programar todo lo que la máquina tendrá que desarrollar para hacernos felices. El universo es la última, mejor y absoluta máquina que somos, cada átomo que soy.

Si no puedes hacer tu locura de qué puta libertad estamos hablando?

23 de mayo. No recuerdo qué soñé. Quiero paz pero no parece ser posible. Los ricos se hacen cada día más ricos y la solución a sus problemas parece ser el exterminio de todos los demás desafortunados que compartimos el mundo con ellos. Es que acaso ¿nadie les puede hacer el pare?

Y sabes por qué les digo fuckin niggas, para reivindicar que ese es el amor que les han dado los putos crudos a los negros. Pudiendo amar más cortésmente. ¿de qué modo? ¿de qué habla? Los esclavizaron, para utilizarlos por que justamente no los consideraban sus iguales en la corte, si no definitivamente sus inferiores y eso es lo que han estado enseñando unos a otros y programando en las mentes de sus crías y entre ellos generalizadamente. Inferiores, como el resto de animales y la naturaleza en general. Inferiores a los putos crudos. Una bola de nieve de inferioridad reventada con la risa de la reconciliación simbiótica.

Y es que ¿quién no la ha cagado? Acaso no todos hemos cometido incontables errores que desearíamos nadie más pudiese recordar, que fuesen no solo perdonados si no olvidados y sin embargo no lo son. Nunca lo son. Porque nadie recuerda las cosas buenas que hacemos si no solo lo malo. ¿Recuerdas a tu madre, exactamente cómo se veía hace 13 años, hace 23 años, hace 3 años? En cambio no puedes olvidar aquella hora infausta, aquel minuto desesperado desde el que juraste vengarte. Los ángeles son invisibles justamente porque ya los has olvidado para siempre. Pero están siempre a tu lado porque de hecho son viajeros en el tiempo, toda tu vida es apenas un parpadeo para ellos y ya hicieron todo lo que tenían que hacer. A veces lo único que recuerdas de ellos son voces o te los encuentras en sueños.

¿Por qué se dejaría ver un ángel? Incluso a veces encarnan y son personas que aparecen por breves momentos en tu vida, unos años, unas décadas, a veces llevan siglos acompañando a ciertos pueblos. Comenté ya que los ángeles y los demonios son los mismos seres que pueblan esta dimensión, solo puedes dejarlos discurrir libremente como el sol, calentarte e iluminarte con su necesaria luz.

Finalmente logro concentrarme lo suficiente como para ver un elefantito en la pared. Hecho de manchas. Como la gente que ve el futuro en la flama de un fuego o en las nubes del cielo, de un brochazo dado violentamente o en la espuma, en las estrellas, en las sombras de las 5 de la tarde. Algo. Minutos antes me preguntaba qué será lo que les impide a los extraterrestres simplemente, ¿no? aparecerse a saludar. Y entonces cerré los ojos.

Y le dije que: “no soy digno de que entres en mi humilde morada, más una palabra vuestra bastará para sanarme”.


Les dije también que todo sería gratis. Todos los sueños hechos realidad. Los cambios a la velocidad de la imaginación. Gracias a los científicos, a los criptógrafos en realidad.

Pensar demasiado es creo que imaginar seres que pueden pasar eternidades en nuestros instantes y tener toda la eternidad para programarlos y dejarlos tal cual son y a esos seres les rezan, a esos díscolos y bromistas seres eternos que habitan las oficinas burocráticas del karma.

Pero lo principal es que mi locura es aforística. Como la de todo buen anarquista. Lejos de quienes no pueden entender esta broma: en el siglo L, en la Luna o en alguna isla pirata de Ukraina. Rojava sangra y uno acá que no sabe ni en qué siglo estamos.

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