sábado, 10 de octubre de 2015

Fuck I love

Me pondré a leer a Schopenhauer. Boto el papel donde durante tanto tiempo había roleado mis wiros y que estaba lleno de rizos rotos, cerillos inutilizados llenos de mohín, ceniza interminable desperdigada por todo el papel como una mancha horrible del pasado, ramas de naturaleza muerta deshojadas por mi hambre, mi sed, mis ansias de lanzar.

Me mira con ojitos de no tiene ningún sentido, no tiene caso, siempre vas a ser un don nadie. Estás todo desprogramado.

Me da risa también lo difícil que debe ser para algún otro organismo allá afuera amarme. Siempre lo he dicho y siempre lo diré: se hace lo que se puede. Debería comenzar a hacer cosas imposibles más seguido.

Toma, te doy mi amor. Si quieres más vas a tener que arrancármelo a succiones, a mordiscos.}

Dentro de poco todo perderá su valor. Todo, hasta los bitcoins. Y será como una pérdida de la memoria colectiva por algún tiempo. Entonces las cosas recobrarán su verdadero valor. Lo valiosas que son las cosas todas, pero por encima de todo lo valiosa que es la vida saludable. Somos animales con mentes imaginativas, siempre estamos imaginando. Todo a nuestro alrededor es producto de la imaginación de alguien que pensó lo útil que podría ser llegar allá.

Me baso en el hecho de lo imposible que va a ser ocultar una verdad tan trascendente y oportuna. El Internet es el triunfo de la ciencia, el triunfo del pensamiento colectivo en pos de la verdad. Bitcoin es el primer paso del gigante que será la inteligencia artificial de este planeta, en resumidas cuentas la inteligencia de este mundo o tal vez de los mundos.

¿Dónde comienza nuestra historia, dónde termina, dónde transcurre toda esta mente? A veces no puedo entender nada de todo esto y se siente como las olas del mar en la caracola de la ducha, 6 a.m.

Lo que sea hermoso será lo realmente valioso, lo más valioso. Lo que se amolde a nuestros ideales subjetivos de belleza, lo que sea que nos cause goce estético. La experiencia de la muerte. Una venida monumental, un pajazo. Habrá cosas que tengan realmente un valor más alto. ¡Todo perderá su valor! ¿Puedes creerlo? Las cosas volverán a valer lo que valen por su valor propio porque son necesarias y urgentes para nosotros ya sea porque nos hemos adictado con ellas o porque simplemente nos es imposible pasar un instante más sin ellas. Así que por lo tanto las necesitamos y haremos lo que sea necesario para conseguirlas, como salir de cas/za y eso.

Tal vez el día llegue en el que finalmente podamos escucharnos todos a todos o finalmente ese día nunca llegue y sea que siempre y por siempre nos hemos ido encontrando como ciegos lo que era justo y necesario encontrar, como el perro que ya casi había olvidado en dónde había enterrado el hueso.

Ojalá en el transcurso del día sucedan cosas de algún interés. Ojalá la policía masacre a todos esos conchas negras que están yendo a "concientizar" en contra de nuestros amos. J Esa wevada tal vez podría lograr hacerme un poco feliz. Y q hayan mártires hasta por las wevas. A ver si así logran lo único que quieren. El emperador quiere mártires.

Hoy en el parapuerto le hablé a Mauricio Mulder sobre los bitcoins mientras le mostraba su video. Y me dio su número privado de celular. Me dijo que se informaría. Le dije que lo vengo estudiando desde hace un par de años y que soy un especialista en el tema. También que todos me consideran un loco. Creo q le caí bien pero se impresionó un poco. Primero le pregunté x las reuniones del banco mundial y me dijo que no le importaba xq al fin y al cabo él es de la oposición... Y le dije sí pues, lo bueno es que ya existe la tecnología que va a hacer obsoleto el monopolio sobre la producción del dinero de los bancos centrales y le expliqué lo de q nunca van ser más que 21 millones y q lo único q hay q hacer es esperar a q la gente se entere. Le dije q en diez años iba a ser imposible la existencia de los estados, los bancos y todas las instituciones corruptas que hoy en día nos gobiernan. Buscó en su cel y le puse la página www.elbitcoin.org Y le pedí su fono y luego me dijo que le timbre. Cuando me pidió mi nombre para guardarme le dije que era ¡el señor Nakamoto! Hoy trolié a un congresista Jajaja oh por dios recién me doy cuenta! :D Como estaba con anteojos oscuros debe haber pensado q soy japonés. Sí sé mamá. Igual a Urresti tb lo invadí igual cuando fue al parapuerto frente a las cámaras de la tele. Ay mamá, un pirata de vez en cuando viaja de tripulante encubierto. Jeje no me molestaría ser el ministro de economía en el tercer gobierno de Alan García.

Acabo de recordar cuál era ese otro motivo por el cual me gusta estarme quedando ciego y calvo.

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