domingo, 20 de septiembre de 2015

La invasión de lo otro del espacio

Cuando veo que tendré que perder todas mis propiedades para pertenecer a la comuna, me preguntó si los demás las cuidarán como yo. También me fijo en lo poco que cuido yo las cosas.

Me pongo a hacer ejercicios a un par de metros de la computadora. Me doy cuenta que con el ojo derecho veo triple en sentido vertical a esa distancia cuando trato de leer las letritas del video. Tal vez así es como quiero ver la realidad con ese ojo. Quizás de alguna forma lo pueda reparar.

Aceptar la realidad puede ser un primer paso para poder cambiarla para siempre.

Es como un ataque secreto.

Es como un ataque imposible.

Es distinto a simplemente estar colgado en fractales que se repiten una y otra vez, los loops algún día se tendrán que acabar. Borra todo lo que aparentemente ya no interese. Borra todo lo que había. Bórralo todo.

Si tuviese que inventar todo desde el principio, ¿cómo podría ser? Acaso no terminaría acá nuevamente haciéndome la misma pregunta mientras alguien allá afuera lo está haciendo por uno. Porque al fin y al cabo hay un solo uno, que desde siempre y por siempre hemos venido llamando el principal menos sospechoso de todos y que no sé si sea una máscara; en todo caso es máscara de lo innombrable, máscara de aquello que anda desnudo, sin máscara; de lo que está sucediendo ahora mismo. Quien ocupa el instante eterno es el principal menos sospechoso de todos, tal vez el único que tiene la eternidad para experimentar la existencia de cualquier organismo viviente e imaginario, ¿por qué negarle esa posibilidad? Quien decide qué es lo justo y necesario. Ahora él es quien está detrás de cada una de las máscaras, es decir detrás de cada persona u organismo humano actuante en la realidad.


Lo otro que me pregunto es si pudiese hacer milagros, ¿qué milagrios haría y por qué? ¿Qué es la fe en el presente? La fe es la esperanza ciega de que mañana no nos va a matar la radiación nuclear y de que no estamos en guerra. También es saber que sobreviviremos esto y que en algún lugar hay un mañana. Vivos, muertos, el viaje nunca acaba. Tal vez hayan planetas distintos dentro de este mundo, como pensaban Verne y los nazis.

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