domingo, 6 de septiembre de 2015

El gracioso caballero que se arrojó de cabeza al vacío

Y lo vienen intentando una y otra y otra y otra

Lo que se ama se vuelve a unir, una y otra y otra y otra

El eterno retorno de lo mismo.

Los ecos infinitos del amor.

Porque se repiten hacia adentro y hacia afuera también.

Así que por qué no intentarlo de nuevo.

Vivir, morir, es lo mismo.

La moneda tiene un solo lado.

Toma acá está esto.

Es un regalo,

Acéptalo.

Revoluciónalo.

Hasta que te conviertas en el regalo que te acabo de dar.

Te imaginas una sesión de ayahuasca en toma el bypass pleno sábado en la noche en la que no hay ni mierda que hacer. Filmarlo, transmitirlo en vivo. Radiohead tocando Ícaros en plena Arequipa y el Dalai Lama hablando frente a las cámaras de la televisión nacional. Sería así de escandaloso alucina. Noche blanca y de pronto estar lateando entre la gente y esas obras de arte, instalaciones callejeras y proyecciones cobran vida como gigantes de piedra envueltos en papel de regalo.

Tú crees que todo esto es una broma. En realidad creo que más bien todo es un sueño, incluso la risa de la muerte y todo eso probablemente solo sean un sueño infinito de capciosas multiplicidades.

Amar es confiar y amamos confiar. Amamos a aquellos en quienes confiamos. Pero sobre todo amamos sentir confianza, es decir fe. 

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