martes, 27 de octubre de 2015

Disculpen estamos muriéndonos, déjennos en paz

Al final los bitcoins van a terminar siendo usados nada más que por gente buena. En cierta forma se necesita ser muy bueno para creer en los bitcoins. Es depositar una total confianza ciega en el consumidor. Es saber que lo que el consumidor está escogiendo comprar con sus bitcoins es algo bueno, bello y útil; que contribuye con la utopía que todos llevamos en nuestros corazones y que tanto nos gusta. La cuna del círculo de la virtud. Los albores de la filosofía en su estado primigenio y más nuevo.

Usarlo significa de una buena vez y para siempre que los bancos centrales emiten un dinero que no sirve para nada y que no representa nada: ninguno de nuestros intereses. Las cosas que se compran hoy en día con dinero son cosas que nosotros los anarquistas despreciamos consumir, pero finalmente por psicotrónica terminas consumiendo como el humo de los carros, comida que no sabes si te está matando, medicinas cada día más caras, pésimos servicios públicos de salud y educación que son probablemente lo más importante en una sociedad, medios de comunicación manipuladores, estúpidos y aburridos para que pienses que tu vida es una mierda y que lo más emocionante de tu semana es ver un partido de fútbol y emborracharte, luego ir y tirar con tu amiga.

En fin, el consumidor tendría ya bastante tiempo en qué pensar si apagara la tele

La radio

A la gente misma

La mente

Todos váyanse a la gran puta. Me llegan todos al pincho, los odio, son horribles todos. Soy.

Yo mismo siento que naufrago a esta edad en un gran pozo de mierda, que sorteo en la bicicleta como un loco. Únanse a la coalición de animales propulsados por el odio.

Siento que Dios es una alucinación al centro vacío de los ángeles libertarios.

Me he vuelto un televidente crítico del Internet y eso no le importa a ninguna de esas bestias ocupadas viendo la televisión.

Siempre lo he dicho y siempre lo diré, mientras más magos del kaoz haya, más fuerte será la magia del kaoz. Hay un tema acerca de la identidad, creo que todos los organismos vivientes de este universo somos uno solo, el caso es que si somos lo mismo el nombre no importa, se le puede llamar más simplemente el principal menos sospechoso de todos, que habita subterráneamente detrás de todas las máscaras y será el único superviviente a la muerte del ego.

Los seres telepáticos son anónimos todos. Su silencio es la noche; su murmullo, locura. Es ese lenguaje que nunca sabes de dónde viene y te cae sin importarle si estás dormido o despierto, eso que de algún modo entiendes pero que no sabes exactamente qué es y que te guía de algún modo en tu travesía por la vida, a muchos solo se les tiene permitido verlo durante la adolescencia, a muchos más hoy en día ni siquiera se les tiene permitido realizarlo. Está cambiando constantemente de identidad, por eso es tan difícil aprehenderlo, arrestarlo, detenerlo para finalmente tal vez algún día poder llegar a lograr entenderlo, vivir la ilusión de por instantes estar cerca de ese estado tan pendejo de comunión absoluta con todo lo que existe o para ti pueda estar existiendo en todo caso, lo que esté más allá de los límites, formas, máscaras, juicios. Anterior a todos los juicios está el juicio sintético a priori y quién sabe quién lo está (re)inventando y dónde, cuándo. Dónde sea que estés querido lector, que sepas que él vuelve pronto para okuparte, el principal menos sospechoso de todos era quizás quien faltaba para poder saber a pesar que no tenga en realidad nada qué decir. Nada más qué decir, en todo caso solo el deseo de que todo se acabe y arda por siempre como un sol eterno y viajero. Mirada de insectos debajo de las piedras.

Si necesitara motivos para quererte pues entonces no te querría.

Yo solo quiero ver tu sonrisa resplandecer como el amanecer de la utopía.


Amigo, creo que están a punto de ascenderme a emperador de la anarquía en los reinos olvidados de la vida.

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