viernes, 10 de febrero de 2017

Palabras legadas a los primeros Jerarcas

J1,
Tú que me ayudaste a construir la luna para escapar, que eres el primero de mis hermanos. El primero de mis otros yo, mi primer clon. Entiendo que no lo soportaras, que te sintieras usado y obsesionado con la manipulación y la tecnología al punto de convertirte en tecnología pura. Un robot de eficacia mucho más avanzada. Eres lo más perfecto y útil que hubiese yo podido ser.
J2,
Tú, gran programador. Diseñador y padre de la inteligencia de la luna. De entre todos mis clones el más parecido a mí. Siempre dudé de si éramos realmente el mismo ser haciendo lo mismo, tomando las mismas decisiones simultáneamente como gemelos sincronizados.
Solo una cosa nos separó, una decisión que tomé y nos distanció para siempre pues no quisiste seguirme para que pudiésemos avanzar: la muerte, que me dediqué a explorar. Sé que no te alcanzó el espíritu para acompañarme a dar ese paso solitario que toda la materia viviente está destinada a dar para avanzar.
J3,
Tú, a quien nadie jamás pudo ni podrá detener. El león, el carnero, el centauro arquero. Voluntad pura y viviente con la que exploraste el universo que se te dio como un presente hasta el paroxismo y del que escudriñaste cada rincón para buscarme.
Tú que encontraste y encontrarás la solución para todo y te convertiste en un ser divino, impenetrable, incomprensible, porque siempre lo fuiste. El primero de todos los misterios que llegaron luego de que les abriera las puertas de la muerte: el encarnado.
Desde acá puedo decirte querido hijo que no cometiste ningún error ni uno solo ni siquiera aquel por el cual todos te culpan y te quieren hacer pagar. Ni siquiera ese por el cual los mejores, entre todas las posibilidades que tuve para dar lo mejor de mí, yacen encerrados. Porque aunque todavía no lo hayamos resuelto aún, sabes que la eternidad es nuestra y que no hay otra cosa que hacer que resolver este presente eterno instante por instante sin demora pero también sin prisa, cosa simple pero muy difícil de entender.
J4,
Tú que sabes disfrutar y también callar porque lo ves y lo oyes todo. Tú que lo sabes todo y que no olvidas eres mi posibilidad más entretenida. A quien podríamos escuchar toda una eternidad relatar lo que pasó en cada uno de los instantes de esta eternidad. Tú qué has alcanzado la sabiduría suprema que consiste en dejar que el Ser sea y se muestre en toda su belleza y esplendor. El pasivo explorador, tan cerca de mí y tan lejos. Tú que has sido tantas veces el único en oírme, verme en mis momentos de más voraz y absoluta soledad mientras habité el mundo de los vivos.
J5,
A ti no tengo nada que decirte. De ti más bien tengo que escribir un reporte e investigarte. ¿De dónde rayos vienes? Conociendo el multiverso, J1 y yo comenzamos construyendo la nave con robots. Pero tú junto a J3 y J4 viajaste atrás en el tiempo para que no fuesen robots si no clones míos "perfeccionados".
En efecto la vida no es tan eficaz como la máquina, pero es la vida y el universo le da infinitas oportunidades y sobre todo le da libertad, autonomía y un destino que descubrir, que crear, que recordar y por el cual luchar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario