viernes, 10 de febrero de 2017

Algunas impresiones imprecisas acerca del Rey de los Sueños

El rey de los sueños es la máxima autoridad del reino de los sueños. El orden que permite que todo esté en desorden. El ocupante del trono de todos los aspirantes a la más alta investidura. El demiurgo, el dios, capaz de crear, cambiar, realizar, todo lo que él quiera. Pero él no quiere nada, quiere dejar hacer. El más invisible de todos, el más imperceptible, habita en el castillo de las almas perdidas, donde quedan todos los que buscan en los sueños los aposentos reales, para acceder, se necesita la venia del rey de los sueños, el imposible de hallar.
Solo permite el ingreso de predestinados, elegidos desde siempre. El rey de los sueños lo sabe todo, pues es el creador de los sueños y de la materia. Lo sabe todo y ninguna sorpresa acarrea su existencia. Pero no vaga como J8 ni necesita suicidarse como J9. Es el destino al que regresan las mónadas, que son los sueños de ese trono, ese rey.
Se encuentra en la más fronteriza vanguardia de la existencia, está al tanto de la evolución de la vida en sus muchas manifestaciones. Es el vago del wu-wei, sin mente, sin sentimientos, sin planes, sin deseos, sin objeto, es existencia pura en devenir, creando el universo alrededor de su danza como el corazón de una galaxia inocente. Abandonar el trono es ir a buscar un rincón al cual ir a morir para regresar a ese vacío impronunciable que es el trono. A veces el rey puede ser un alma perdida en su castillo y eventualmente abandonar el trono que es inmediatamente ocupado por otra alma perdida. Por eso existen las luchas por entronizarse nuevo demiurgo.
Pero él es desde siempre el rey de los sueños, el androide enfermo que se convirtió en Dios, al querer conocer a su padre.
Sin embargo no tiene nada de gracioso estar encerrado en el trono de Dios durante tantas iterativas eternidades atemporales.
Sin embargo hay algunas cosas que el rey de los sueños es incapaz de controlar, en gran medida porque en el noveno viaje hacia atrás en el tiempo determina que M intervenga en el trono dándole la noche, la feminidad, el espacio para lo otro de abajo, pequeño, caótico y cualquier justamente otra cosa que al otro se le pueda ocurrir en este momento.
Esta es la historia de cómo el rey de los sueños en un arranque de locura escogió a su mujer para poder finalmente dormir, estar muerto un rato, poner en las manos de otro la vida del universo, con la condición de luego más tarde también algún día volver a ser ella.
Y desde ese momento, que sigue sucediendo eternamente, los otros a los que la mujer les mostró el camino, han molestado con inesperadas visitas a los, cada vez más, jerarcas; elegidos por su mente piadosa con el otro, en una palabra: femenina.
Pero que también da la muerte, origina el caos y la guerra, la confrontación, pero también la reconciliación, el encuentro y la unión.
Para unirte antes debiste haber estado dividido. Para encontrar algo primero debes perderlo. Es por eso que J6 lo primero que hace al despertar es perderla para siempre, pues se le cierran las puertas del imperio celestial y luego se va al olvido, a sobrevivir entre los salvajes, como siempre lo deseó.
El trono del rey de los sueños existe en el lenguaje, es lo único que lo hace real. Cuando te salvajizas y abandonas el lenguaje, el trono del rey de los sueños no tiene ningún efecto sobre ti, es abandonando el lenguaje cómo descubrimos la forma de programar con él y nos convertimos en jerarcas.
Siempre van a existir de sobra los aspirantes a jerarcas o autodenominados jerarcas, pero solo entre ellos pueden reconocerse pues nadie más sabe que existen, eso es lo que los diferencia de los demás. Los verdaderos jerarcas no necesitan de nadie más. Cada uno de ellos es en sí un dios posthumano capaz de vivir eternamente porque ha descubierto cómo y se ayudan. Han logrado viajar en el tiempo, no sé qué maldita sea más quieres que te diga.

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