Cuando salí del parapuerto pasé 4 meses desempleado, dos de
los cuales disfruté vagando con una enamorada deliciosa. Y luego entré a trabajar en
una editorial de textos infantiles, almanaques y agendas. Estuve editando unos libros y corrigiendo otros. Pero el jefe me
dijo que mi avance era muy lento así que me despidió.
Por las noches estuve yendo a donde fuese que pudiese
encontrar una discusión interesante. En una de esas en las que discutíamos
acerca del valor del voto y yo explicaba su nula importancia; Isa SZ, una chica
que tenía en fb desde hace años, me preguntó si conocía a Jamil EQB. Le dije
que no. “Él está haciendo lo que dices en la selva”, me dijo y quise ponerme en
contacto con él.
Le comenté que era embajador de bitnation en el Perú y me
pidió mi número para conversar. Me contó cosas fascinantes e increíbles por teléfono.
Felizmente, entre los contactos en común que tenemos estaba Mario Ravina, ex
compañero de estudios san marquino, a quien meses antes había invitado al slack
de bitnation y me corroboró que Jamil era una persona importante y que había
tenido una vida bastante nutrida de todo tipo de experiencias, que tal vez este
no sea el momento de relatar.
Me dijo que vaya a Tarapoto a conversar cuando pensaba que todavía
seguiría trabajando en la editorial. Así que mi plan inicial era ir por un par
de días. Pero como Miguel Carhuatocto, el gerente de Didáctica me dejó en el
aire, sin pagarme 23 días porque según dijo de nada le servía lo que había
avanzado; le respondí a Jamil que mis planes eran quedarme por allá a trabajar
y resolver en su organización, una holocracia llamada Nemus Custodis (o el
guardián de los bosques en español), cuyo proyecto me envió en documentos que
tardé unos días en leer y comprender, debido a su gran envergadura.
Es sábado. Mañana es el día de la madre y mi avión parte a
las 8:45 a.m. Así que será una triste despedida de Lima. Todavía tengo que
meter mi ropa en un maletín y limpiar el baño. Terminé de leer Secreto de estado
de Rodolfo Ybarra, esa desgarradora reproducción de la guerra interna del país en
tono gore, narrado oralmente (con sus audios ininteligibles en corchetes como transición entre tema y tema) en primera persona por un alto mando de las fuerzas armadas.
Y en la que ha detallado (por momentos uno piensa que ha caricaturizado, pero
no, en realidad tendríamos que inventar un glosario nuevo en la isotopía de la
salvajada, la brutalidad y la obediencia a la autoridad para mayor exactitud)
con bastante precisión. Así que la idea de internarme a la selva a trabajar con
una familia que no conozco me ha tenido un poco asustado.
Siento el nihilismo saliendo como un vapor negro de mi
cuerpo. Si el avión es derribado por una batería antiaérea o Jamil es un
comandante del ejército cansado de las anarcadas que cuelgo diariamente en fb,
ya poco me importa. Cada amigo y miembro de la familia con el que lo he
conversado sabe que soy un muerto en vida en este sistema. La gente que no me conoce
mucho, no tengo idea de qué idea puedan tener de mí. Tal vez que soy un burgués
o un snob. Tal vez no estén del todo errados. Yo qué sé.
Solo una vez allá podré saber qué puedo hacer por este
mundo. Por lo pronto ya Jamil ha organizado una serie de talleres para la gente
del distrito de Morales. Qué puede hacer un embajador como yo por la bitnación
en la selva. Por lo pronto ya tengo una tienda virtual abierta en Open Bazaar,
así que haré de Tarapoto una ciudad abierta al trueque internacional. Veremos
qué resulta, veremos que hay allá. Llevo la cámara y mi half-asleep-recording-machine.
Estoy impresionado de la sincronía y agradecido con Jamil
que me ha puesto el siguiente portal cuando parecía que estaba en un callejón
sin salida dentro de estas ruinas.
El siguiente paso espera en las alas.
Con la fuerza de la calma triunfaremos.
He visto en Google Maps, es un lugar demasiado hermoso, feliz entregaría mi vida por mis nobles ideales en un lugar tan paradisiaco.

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