Por ratos estoy en mi oicina, disrutando del aire acondicionado y siento el terremoto de escribir y mandarme mails, que leeré las siguientes semanas, cuando tengan algún nuevo sentido, como este.
No lo intentes ni siquiera lo trates
Hasta que el fracaso se vuelva tu único estilo de vida.
A veces no te sientes de un linaje profetizado, adoptado, recogido de una lata de aluminio que el camión de la basura olvidó, de la que rodaste cuando fue pateada por los punks para caer en las alcantarillas y ser incubado por ratas ciegas para ser la serpiente que ha llegado hasta aquí, hasta estos pies.
mientras que el psicoanálisis invita a frenar el movimiento del devenir continuo y a encontrar nuestro Yo, el esquizoanálisis propone ir más lejos en la empresa de deshacerlo, reemplazando la memoria por el olvido, la interpretación por la experimentación.
Si no entiendes, pues mejor.
Si no entiendes ¿QUÉ MÁS QUIERES?
Mi escuela camina conmigo como el caracol lleva sus libros en el bolsillo, a su madre en la cama frente al televisor preparando el almuerzo del futuro, al padre en la oficina en las catacumbas inormáticas como yo y las momias, los robozombies burocráticos, las catacumbas, las mascotas en las repisas empolvadas y los portaretratos imperecederos como el de mi hermana, quien envejece como yo.
Siento que hay alguien dentro mío lloriqueando y me da risa.
Una desesperación crece como el odio al sistema capitalista. Algo que tiene que ver con los prejuicios y las formas fáciles y nada heroicas de existir. Como el lobo que olfatea el miedo, camino entre las aulas, los pasillos, los fluorescentes verdes de patio, algún lugar entre el ahora y los noventas, un tiempo inclasificable. A mi teclado le falta la f, es la única letra que tengo que estar constantemente pegando con control v. Hace poco me ha sorprendido la poca aparición de la letra f en lo que escribo.
Mi escuela es una línea de fuga. Tampoco funciona la tecla direccional izquierda. Recuerdo el movimiento de cabeza de los perros cuando no entienden. No entender es un arte de verse lindo, sonar lindo a veces, cuando verse ya se ha vuelto imposible.
En algún lugar quería recordar por qué quería volverme ciego y calvo. Ahí lo tienes. Si no entiendes ¿qué más quieres, cabrón? Ya no hago el esfuerzo por ser oscuro ni demasiado claro. Cada vez me esfuerzo más en ser yo mismo, nuevamente libre. Libre de toda tradición e historia, libre de toda selección. Alguna canción de Arctic monkeys suena en este silencio, no recuerdo como se llama. Cuando una chica termina conmigo y ya estoy con otra, los recuerdos me bombardean dándome náusea. Sensación de querer quedarme quiero un rato y ocultarme.
Verse más lindo, ponerse una máscara. Estaba leyendo sobre la relación de Walter Benjamin con Baltasar Gracián y luego pasé a leer un montón de artículos y una entrevista a Deleuze y Guattari sobre su Antiedipo. Tengo recuerdos de Nietzsche, recuerdos adolescentes, un poco tontos, incluso un recuerdo de Ecuador donde compré una Ética de Spinoza en una esquina. También he estado pensando en las encrucijadas, de las que Hermes era Dios. Por lo general trato de establecer mi posición cartesiana en todo plano. Miro al horizonte recordando a Gadamer y a mi profesor, que sin f parece provenir de proeza o proa o proefsional. Ya ni sé a qué profesor recordar, pienso en mi padre también y en su fracaso, que sin f suena a ocaso, que siempre me suena a locazo. Estoy tratando de llegar a algo que descubriré en el almuerzo tal vez. Una nostalgia del almuerzo en casa me hace recordar a mi madre, mi hermana que me regaló pizza hace unos días con la condición de dejar una tajada a mi sobrinita Luciana, a quien también estoy recordando por pertenecer a la isotopía mujeres de mi familia (es inevitable no recordar a mis tías, luego a mis primas, sobrinas, a mis primos). Pienso en algunas chicas de las que he estado perdidamente enamorado y sobre todo a una que le regalé un papel donde estaba escrito: "rojos son los verdes campos". Cada día trato de entender menos.
En algún momento mencioné el fracaso de mi padre, quien desde chico me dijo que me educaba para que fuese superior a ellos, pues ese es el destino de todo organismo, superar a sus antecesores. Y en ese momento me había impresionado bastante, labor aparentemente imposible, recordemos que mi padre era un lector. La primera vez que jugué ajedrez fue contra él, perdí, lloré. Mi tía le regaló el año 2000 un polo que decía el vago del milenio, cuando llevaba solo tres años desempleado, de los casi veinte que ha pasado sin dejar de buscar un nicho en el mercado laboral capitalista. No hay fracaso. Hay un largo dolor dentro de mí, no quiero comer. Desearía salir solo a llorar o encontrarme con alguna de todas las chicas que he adorado en esta vida y pedirle que se tire conmigo al pasto y me confiese, o un viajero alienígena del tiempo me venda un pasaje sin retorno a un millón de años al pasado, con la nena monja o al menos una de sus células y el laboratorio de ratas científicas.
Muchas veces he arruinado relaciones que iban ciento en popa por confesar que soy alguien extremadamente cruel. Viento cenagozo, cien pétalos de loto vaginales y miradas telúricas de analista vienés. Ya quiero que sea viernes, no sé para qué si de todos modos el sábado trabajo hasta las 1. El odio es cada día más grande.
Nuevamente no hago nada en el trabajo, solo investigo aquellas cosas que deseo, como en la biblioteca de la universidad donde pasaba tardes enteras leyendo introducciones de libros y de vez en cuando algún primer capítulo. No quisiera que me boten, al menos hasta dentro de unos meses que el precio de bitcoin se dispare. Han pasado ya casi dos años y no sé qué es lo que haré con mis benditos bitcoins ni con mi vida. Mi fe en la humanidad se escurre por el drenaje, como una suciedad que he llevado adherida a la piel, alimento para peces, mi tierra, mis bacterias, mi escudo AT, mi campo de terror absoluto (gracias wiki). Wikipedia es amor instantáneo, soundcloud más aún. Qué diría Nietzsche de soundcloud. Saldré a almorzar para rumiarlo. Lima es vaca multicolor. El odio me perfora el estómago, odio recordar.
Reconozco que uno de mis más grandes defectos es la soberbia. Y que por eso soy un punk. Tengo la impresión que esta revolución no va a tener países a los que me pueda ir al exilio.
El programa de youtube se va a a llamar In media res. Entrevistas a gente común y corriente que pueda promocionar lo que hace y pertenecer a mi nación, que es la bitnación. La bitnación que no cobra impuestos y donde toda interacción es voluntaria.
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